Un apunte en plena distopía

Aritz Urtubi Matalaz


Estamos presenciando el hostigamiento y acoso a toda una población para que se inyecte una vacuna experimental, potencialmente peligrosa, con el desconocimiento «oficial» de sus efectos adversos a corto, medio y largo plazo y que no ha pasado sus ciclos de pruebas obligatorias, que ni tan siquiera está aprobada sino «autorizada» de urgencia, pero en ningún caso aprobada, al no haber sido sometida a dicho periodo de pruebas (prohibidas en seres humanos), que necesitan desde cinco a diez años para «certificar» su efectividad y seguridad.
Vacunaciones sospechosas donde las haya, al ser llevadas a cabo en frontones, estadios de fútbol, carpas e incluso lugares de ocio nocturno…. y no en centros de salud y hospitales. ¿Se quieren quitar con esto algún tipo de responsabilidad? Por cierto ¿alguien se hace responsable de eventuales efectos secundarios graves, negando al paciente el consentimiento informado, negando la prescripción médica obligatoria y negando la realización del estudio de su historial médico? ¿Negar, negar y negar? ¿Quiénes son entonces los negacionistas? ¿Qué está pasando? ¿Cuándo se ha visto una o uno sometida o sometido a una intervención médica sin previo estudio de su historial médico? ¡Sin prescripción médica y sin derecho a tener en sus manos el consentimiento informado para después decidir! Una inyección sobre la cual el mismísimo sanitario (que no médico) que te va a inocular el experimento no tiene ni idea del contenido de la mal llamada vacuna.
Experimentar en humanos, saltándose todas las medidas de seguridad y prevención constituye un DELITO PENAL, en este caso, UN DELITO DE LESA HUMANIDAD que debe ser dirigido a Instancias Internacionales en contra de los que alientan y ejecutan este acto criminal, tipificado como crimen contra la humanidad. ¿Os saltaréis también vuestra Ley de Protección de Datos a la hora en que cualquiera (un simple tabernero o policía) nos exija de manera ilegal –según vuestra legislación– el «pase-covid»?
¿O cambiaréis las leyes, con alevosía, precipitación, premeditación y nocturnidad a espaldas del pueblo como fuerzas oscuras que sois?
¡Independicémonos de todos ellos y echémoslos al cubo de basura de la historia!

4 thoughts on “Un apunte en plena distopía

  • Reply Imanol agosto 10, 2021 at 9:41 am

    Si lo que los médicos llamáis vacunas, están testadas, son seguras y las recomendáis, entonces echadle huevos y recetarlas, y que ponga vuestra firma con número de colegiado.

  • Reply samuel julio 31, 2021 at 2:14 pm

    La «alternativa» es que dejes de consumir una droga dura de efectos muy perniciosos para tu salud: el tele-visor (te tiene en su mira las 24 horas del día). De paso, te das de baja de los legionarios del pensamiento único. Fuera de ese mundo hay vida, investiga, coteja datos, debate con calma, escucha, pregunta, opina, emplea tu propia lógica y piensa por ti misma. En ello va el presente y futuro de la humanidad que unos pocos quieren transgredir y demasiados se cruzan de brazos e incluso muchos de ellos, legitiman y azuzan esta barbarie.
    El talento se educa en la calma y el carácter en la tempestad.
    Decía Albert Einstein que el mundo no será destruido por los que hacen daño, sino por los que lo ven y no hacen nada. Y ratificaba George Orwel dejando escrito, que cuanto más se aleja una sociedad de la verdad, más odiará a quienes la dicen.
    En conclusión, la manera contemporánea de someter a los pueblos, sin necesidad de pegar un solo disparo, es hundirnos en la ignorancia. Por nuestra salud mental, social y medioambiental, nuestras sonrisas y nuestra inteligencia… no seamos sin resistencia los instrumentos de su demencia.

  • Reply conejillo de indias julio 29, 2021 at 9:56 am

    Muy bien, y ¿cuál es la alternativa? ¿dejar que el virus campe a sus anchas y hacer de conejillo de indias igualmente? estoy harta de ver como a lo que se propone, se le saca punta, pero oye, nunca se dan alternativas, solo se dice, eso es ilegal! pero soluciones, ni una.

  • Reply Oihan julio 27, 2021 at 9:20 am

    Edo gai gara gainezka egiteko eta gure herriaren aurrean biluzteko, edo gurekin amaituko dute.

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